El docente como factor de cambio en la escuela
Es la escuela un espacio privilegiado para el desarrollo de las competencias de los niños siempre y cuando ésta cuente con los elementos que lo permitan, por ejemplo: un director con liderazgo académico, un cuerpo docente que mantienen buenas relaciones sociales y afectivas, disciplina en las normas y reglas de la escuela, una infraestructura pertinente y digna, entre otros. Contrario a ello están las escuelas con malas relaciones interpersonales, marcado individualismo, no hay puestas en común, laxidad en el cumplimiento de la normatividad, se prioriza el trabajo administrativo en detrimento del técnico-pedagógico, existe un director autoritario o ausente, no se favorece la vinculación con la comunidad, los docentes no se sienten alegres de pertenecer a esa escuela.
Ante esto el docente tiene una gran posibilidad de mejorar los ambientes académicos, sociales y afectivos de la escuela, con solo quererlo, reconozco que el problema escolar es complejo y multifactorial pero enfatizo que el poder del trabajo en equipo de todos los actores de la educación en un escuela (padres, maestros, alumnos, autoridades civiles y educativas) puede mover montañas.
Para que esto pueda darse es prioritario que quien DIRIGE a la escuela reconozca claramente cual es la tarea fundamental de la misma incluyendo a sus actores, entonces ante la realidad actual cabe hacerse la siguiente pregunta ¿El director ideal de escuela es una utopía? no, si consideramos que existen escuelas dignas de ser ejemplo (aunque sean las menos) y si, ante la falta de un rediseño de la función directiva consistente y coherente con los métodos de selección para ocupar estos puestos.
Cuando comento que el docente solo necesita "querer ser un verdadero gestor de los aprendizajes" y por tanto ser un factor de cambio para la mejora continuas, es porque con mucha frecuencia éste se encuentra solo ante un sistema que no permite la mejora académica, afectiva y social y tiene que llenarse de valor para poder salir adelante y alcanzar la meta trazada sin olvidar que, aunado a esto, él trae una carga cultural y afectiva propia de la educación de este País, que lo limita en todo momento y lo pone en una lucha continua, hasta poder superar su propio estado de vida llena de complejos, frustraciones, sueños truncados, insatisfacciones amarguras... que no le permiten ser "lo que desea ser" ¡porque el capital emocional con que cuenta para cambiar es considerablemente limitado; es aquí donde se necesita el "QUERER", tendrá que lanzarse a un trabajo arduo y sistemático de capacitación, actualización y por ende de cambio personal que le permita SER MAESTRO conocedor, brillante, amante, innovador, promotor, generador... de la educación de la escuela a la que pertenece.
Nadie puede dar lo que no tiene, se necesita experiencia de vida en valores universales para poder fortalecerlos en los alumnos. Unir la cognición con la emoción es tarea de privilegio de un buen docente. Es aberrante, hiriente y hasta vergonzoso saber y ver que el maltrato al niño se continúa en las escuelas, principalmente a los más necesitados: los pobres, los llamados poco brillantes, los indígenas, los marginados, los tímidos, en fin, "los limitados en todas sus esferas de desarrollo personal, social y emocional". Y con esto muchas otras cosas más que suceden en las escuelas y que no edifican nada o sirven para muy poco.
El docente puede hacer la diferencia entre el servicio que presta una escuela que se centra en el desarrollo de competencias y la que solo simula ser escuela.
lunes, 8 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario